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A los largo de mis años como terapeuta me encontrado múltiples veces con mujeres quejándose de que sus parejas no quisieron continuar su terapia de pareja o que no les gusto. Lamentablemente en la mayoría de los casos los conflictos de pareja no habían mejorado sustancialmente. 

Curiosamente mi experiencia como terapeuta de parejas ha sido DIAMETRALMENTE opuesta. A los hombres les encanta venir a terapia porque se sienten más empoderados en su rol. 

Desde mi enfoque terapéutico el rol masculino en la relación de pareja es CLAVE. 

El rol del hombre dentro de la relación es CLAVE. 

Hemos vivido siglos con la noción de que el rol masculino implicaba agresividad, imposición por la fuerza, dogmatismo, etc. Gracias al movimiento feminista y la evolución de la conciencia humana esto está quedando cada día más obsoleto.  

Sin embargo esto ha generado muchísimo daño no sólo a las mujeres, sino que también a los hombres. Encontramos muchos hombres “castrados emocionalmente”, analfabetos de su sensibilidad y verdadero poder.  

Mi terapia ayuda justamente a sanar las heridas del género masculino para encontrarse en una nueva relación consigo mismo, en la cual él aprende a conectarse con su verdadero poder, su visión y coherencia interna. Pudiendo ser un líder consciente en su entorno y relaciones.